Importancia del mantenimiento de la caldera
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Importancia del mantenimiento de la caldera

El objetivo de un correcto mantenimiento de calderas es alargar su vida útil y mantener su eficiencia mientras siga en funcionamiento. El buen uso de la caldera ayuda a que esa eficiencia sea más alta pero esto ha de ser combinado con un mantenimiento adecuado.

La llegada del frío en los últimos meses del año implica vigilar con más interés el estado de este equipo. El invierno aumenta el consumo de agua caliente y esto obliga a un uso más continuado de la caldera, lo que puede dar lugar a fallos y averías.

En caso de que ocurra algún problema, la clave es determinar qué ha pasado, dónde está el fallo, pues en ocasiones la solución es sencilla y basta con apretar solo algunos botones en el panel de la propia caldera.

En cualquier caso, la mejor apuesta para garantizar un funcionamiento correcto de esta instalación es llevar a cabo un mantenimiento adecuado. Os mostramos en qué consiste esta tarea.

Mantenimiento oficial, la visita de los profesionales

Denominamos mantenimiento oficial a las tareas de revisión e inspección del equipo, que deben ser ejecutadas por operarios de la distribuidora oficial con la que se tiene instalado el contrato de gas. La revisión e inspección se realiza de manera anual o bianual y en ella el profesional que visita la instalación se cerciora de que todo está en orden.

Mantenimiento oficial

El objetivo de esta visita es garantizar el correcto funcionamiento del equipo y evitar males mayores en caso de que haya alguna avería. Si ocurre algún problema, cuanto antes se le ponga solución, más económica será la reparación.

No obstante, este mantenimiento oficial es insuficiente. La vida media de la caldera solo se puede alargar si además de las revisiones se lleva a cabo un mantenimiento preventivo, y eso sí es tarea del propio usuario en algunos casos.

Limpiar periódicamente el equipo

La limpieza es una de las tareas básicas de Mantenimiento de calderas. La instalación puede acumular mucho polvo y suciedad que impida el funcionamiento eficiente. En caso de que no tengas conocimientos para limpiarla de manera adecuada, es aconsejable llamar a un profesional.

La limpieza incluye el interior del equipo y el exterior. El exterior se puede limpiar con un paño limpio y húmedo. Esta tarea es un poco  sensible, porque si no se tienen conocimientos adecuados se puede generar una fuga de aire en las tuberías que acaba reduciendo la eficiencia de la caldera.

Limpiar y purgar los radiadores

Este es otro trabajo que implica la acción de profesionales, al menos en parte. No obstante, antes de contactar con ellos es aconsejable tratar de detectar cuál es el problema. Los radiadores muchas veces son la causa de que el sistema no funcione correctamente. Si es así, una solución pasa por purgarlos y dejar que el aire fluya. Se trata de un trabajo sencillo y gratuito, que no requiere la intervención externa. La limpieza es también importante, de modo que no debemos permitir que las tuberías y los radiadores acumulen polvo.

Si ni con estas la caldera trabaja de manera óptima, entonces sí se hace necesaria la visita de un técnico especialista.

Controlar la presión de la caldera

La presión es una variable imprescindible para el correcto funcionamiento del equipo. Esta ha de ser la correcta para la instalación ejecutada, pues de lo contrario, el agua no estará suficientemente caliente, algo que además de ser molesto, puede acabar por dañar la propia caldera.

Cuando la presión es baja, la caldera trabaja a menor nivel de potencia que el óptimo para el que está diseñado. Esto se traduce en un nivel menor de eficiencia. La solución es sencilla si se tienen ciertos conocimientos, pero en caso de que no sea así, un profesional tardará poco en hallar respuesta a este problema.

Al instalar una caldera es habitual que los valores de presión estén configurados por defecto y adaptados a las necesidades de la instalación. Sin embargo, con el uso y el desgaste del equipo es habitual que ese nivel de presión baje. Un modo fácil de comprobar ese nivel es ver el manómetro.

Hoy en día, todos los equipos instalados incluyen un manual de usuario que permite configurar la presión correcta. Si tras este paso no se soluciona el problema, algo que no suele ser lo habitual, es cuando sí se hace necesaria la visita de un técnico especialista.

Estas son algunas tareas básicas de mantenimiento preventivo de calderas, a las que hay que sumar un seguimiento de las indicaciones del fabricante. Con estas medidas y las revisiones periódicas del servicio oficial garantizamos un uso correcto de la instalación por muchos años.

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