Cómo cuidar nuestra columna vertebral
Salud

Cómo cuidar nuestra columna vertebral para reducir el riesgo de padecer lesiones de espalda

Aunque la mayoría de las personas no le damos importancia a nuestra espalda hasta que no sentimos un dolor en ella, lo cierto es que esta parte de nuestro cuerpo es esencial para que podamos llevar una vida ágil, sin dolores y con libertad de movimientos.

Al fin y al cabo, la espalda y, sobre todo, la columna vertebral, es una parte indispensable de nuestro cuerpo que cumple con diversas funciones que van desde proteger la médula espinal, hasta mantenernos de pie y soportar toda la estructura ósea del organismo.

Sin ninguna duda, podríamos decir que nuestra columna vertebral conforma el principal eje de nuestro cuerpo, por lo que es imprescindible mantenerla en el mejor estado posible para no sufrir lesiones y dolencias que, muy probablemente, limitarán nuestra movilidad. 

Con la finalidad de evitar estas afecciones físicas, lo mejor que se puede hacer es prestar un poco de atención a las diferentes zonas con las que contamos en nuestra espalda, de modo que podamos adaptar posturas y ejercicios a fortalecerlas. En este sentido, la máxima labor individual reside en la búsqueda de información y el autoconocimiento acerca de nuestra propia espalda.

Para poner en claro todos estos conceptos, en el día de hoy hemos querido resumir en este post los aspectos más importantes que cualquier persona debe tener en cuenta para cuidar su espalda, desde conocer las principales partes de la columna hasta dominar algunas técnicas preventivas o aprender a identificar algunas de las dolencias más frecuentes.

Las partes de la columna

Un primer punto importante para cuidar nuestra salud vertebral es conocer por qué partes está formada nuestra columna. Aunque os animamos a que investiguéis un poco más a fondo acerca de esta cuestión, a continuación os detallamos las cinco partes más importantes que debemos tener en cuenta.

Espalda

Cervicales

Se trata de la parte superior de la columna, formada por 7 vértebras articulables que permite la movilidad del cuello y la cabeza hacia los lados y hacia arriba y abajo. Se trata de vértebras de tamaño reducido cuya principal función consiste en sostener la cabeza y proteger la parte más alta de la médula espinal.

En esta parte de la columna se pueden presentar esguinces cervicales, tortícolis o mareos cervicogénicos, normalmente ocasionados, bien por malas posturas o bien por el desgaste de las vértebras de este área.  

Dorsales

La parte más amplia de la columna vertebral es la parte dorsal, donde contamos con 12 vértebras gruesas, de tamaño superior a las vértebras cervicales pero con una movilidad bastante reducida. Esta parte de la espalda es imprescindible para mantener el equilibrio, permitir la movilidad en las articulaciones, proteger los principales órganos del cuerpo y servir como punto de unión para los ligamentos, los músculos y  los huesos

La afección más común para esta parte de la columna vertebral es la dorsalgia, que puede afectar a los dos lados de la espalda (izquierda y derecha) y puede estar provocado desde por estrés, hasta por deformidades en la columna o artritis reumática, entre otros factores. 

Lumbares

La zona de las lumbares está formada por 5 vértebras todavía más grandes y gruesas que las de la zona dorsal y que, además, cuentan con una movilidad mucho mayor. Esta parte de la espalda es realmente indispensable ya que es la encargada de soportar la mayor parte del peso del cuerpo. 

Debido a esto, la zona lumbar es también una de las zonas de la espalda que más lesiones sufre, siendo una de las dolencias más comunes en este área la espondilolistesis, aunque también se puede dar de manera frecuente en la zona cervical. La espondilolistesis se refiere al desplazamiento de un cuerpo vertebral que, si se desliza demasiado, puede llegar a tocar la médula o pinchar algún nervio, por lo que se trata de una afección grave que debe ser tratada médicamente. En esta zona, también es muy común que se experimenten lumbalgias.

Zona sacra

La penúltima zona de la columna es la zona sacra, formada por 5 vértebras sin movilidad que, después de la niñez, se van fusionando hasta formar lo que se conoce popularmente como el hueso sacro. A pesar de que estas vértebras no tienen movilidad por sí mismas, se encargan de transmitir movimiento a la zona de la pelvis.

Por otra parte, en esta zona es difícil que se presenten lesiones, ya que se trata de un área bastante robusta y protegida

Coxis

Finalmente, la última zona de la columna es la zona del coxis, donde encontramos 4 vértebras sin movilidad que forman un único hueso. Igualmente, es una zona en la que es difícil que se presenten lesiones. 

Algunas técnicas preventivas

Para prevenir la aparición de dolencias y lesiones en la zona de la espalda, lo mejor es concienciarse con las posturas que utilizamos cada día al sentarnos o al dormir, así como con nuestra forma de caminar. Además, es muy importante practicar determinados ejercicios que nos ayuden a fortalecer la musculatura de la espalda. 

Uno de los ejemplos más prácticos de técnicas preventivas es la importancia de contar con un buen colchón para cuidar nuestra espalda a la hora de dormir. Contar con un colchón de calidad, adaptado a las necesidades concretas que pueda exigir nuestra espalda y nuestra columna puede ser una estupenda forma de empezar a cuidar esta parte de nuestro cuerpo casi sin darnos cuenta. 

Por otro lado, es imprescindible tomar conciencia de la postura que adoptamos cuando estamos trabajando, cuando nos sentamos en el sofá para relajarnos, mientras leemos o, en definitiva, mientras realizamos cualquier actividad, ya sea sentados o de pie. Es totalmente conveniente mantener en todo momento la espalda recta, de forma que no quede torcida hacia atrás o hacia delante, así como hacia los lados.

Finalmente, la última recomendación de técnicas preventivas consiste en consultar con algún fisioterapeuta alguna tabla de ejercicios que tenga como finalidad aumentar la fuerza y la estructura muscular que rodea nuestra columna vertebral. De esta manera, las lesiones aparecerán de manera menos frecuente y, cuando lo hagan, será mucho más sencillo tratarlas y recuperar la movilidad.

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