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Nutrición

La fructosa: ¿un posible enemigo?

Pueden ser numerosas las formas de intolerancia a alimentos que afectan a la población. No siempre es fácil determinar por cuál de ellas se padecen alergias u otros síntomas adversos. Por eso resulta importante saber el componente de los alimentos que causa esa intolerancia. La fructosa es uno de ellos y saber qué es y en qué alimentos las consumimos forma parte de una buena dieta.

Saber de dónde proviene y conocerla en detalles resulta recomendable. Una acertada educación al respecto puede prevenir situaciones indeseables para la salud física y mental.

¿Dulce, pero desconocida?

La fructosa es un tipo de azúcar presente en algunos frutos, vegetales, miel y derivados de la caña de azúcar. Todas las frutas contienen cierta cantidad de fructosa y glucosa, que al ser procesadas industrialmente dan como resultado la sacarosa, mejor conocida como azúcar. El organismo debe metabolizar la fructosa y absorberla por las células intestinales para convertirse en importante fuente de energía.

Por su alto poder edulcorante suele utilizarse en los más variados y comunes tipos de alimentos. Está presente en gaseosas, yogures, bebidas de frutas, bebidas para deportistas, mermeladas, caramelos, alimentos enlatados y harinas.

Hereditaria o por consumo excesivo

La intolerancia a la fructosa, ya sea genética o hereditaria, se presenta, según rigurosos estudios científicos, en una de cada 20.000 personas. Cuando es hereditaria se le considera un error genético del metabolismo, cuya consecuencia es un producto tóxico para el organismo. Ello se debe a la carencia de la enzima fructosa, conocida como aldolasa B.

Otra razón importante de esta forma de intolerancia es el consumo excesivo de alimentos procesados con una abundante cantidad de  fructosa agregada. Saber cuáles la contienen resulta imprescindible para una dieta apropiada, sin riesgos para la salud.

Síntomas de intolerancia a la fructosa

Esta patología afecta a buena parte de la población mundial. Consiste en la incapacidad de las células intestinales para absorber parcial o totalmente la fructosa. Los síntomas más evidentes son molestias digestivas como flatulencias, hinchazón abdominal e incluso diarreas y calambres, baja en las defensas del organismo por deficiente absorción del ácido fólico y el cinc, alteraciones del ánimo como depresión, cansancio e irritabilidad. A causa de su consumo en exceso puede ser la causante de disfunción eréctil.

Algunos de esos síntomas puede indicar que debe controlarse su consumo en cantidades inapropiadas.

Prevención y tratamiento para la intolerancia a la fructosa

Si la intolerancia a la fructosa es hereditaria (IHF) es fundamental informarse sobre los alimentos que la contienen. Por supuesto, en estos casos debe evitarse con mayor énfasis toda forma de azúcar sintetizada. Resulta recomendable poseer oportuna información al respecto. De vital importancia para quienes ya la padecen como para toda persona que, con el paso de los años, puede formar parte de quienes pueden padecerla.

Una buena alimentación, acorde con los límites de fructosa que se pueden consumir, será mucho más que beneficiosa.

Qué más hay que saber acerca de la fructosa

Para cualquiera de las dos formas de intolerancia a la fructosa, hereditaria o adquirida, debe tenerse en cuenta que en el proceso digestivo intervienen muchos factores. La información pertinente y las formas en que el organismo resulta afectado requieren un diagnóstico acertado.

intolerancia a la fructosa

Hay que tener en cuenta saber por cuál de ellas nuestra calidad de vida puede desmejorar. Informarse acerca de la cantidad de fructosa que se consume, la proporción adecuada, no puede pasarse por alto. De no saberlo, puede padecerse de uno o más de los síntomas ya enumerados.

Nunca estará de más insistir en una dieta sana, aunque pueda parecer muy rigurosa.

Qué es lo que se puede consumir

Todo aquello que no contenga fructosa. En algunos casos dependerá del nivel de esa intolerancia, pero siempre será aconsejable acudir a un experto, como un dietista, para que recomiende la dieta apropiada, según la condición y el caso.

Nunca deben apresurarse dietas o formas de evitar la fructosa. Lo mejor es estar bien informado y con las pruebas de que reducirla es la mejor recomendación. No todos los organismos reaccionan igual ante los agentes químicos que se absorben.

La salud no siempre depende de las creencias. Depende de cómo es esencial en la vida.

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